QUITANDO TELARAÑAS
Llega el frío y volvemos a escribir. Primero de todo agradecerle a los chinos todos los mensajes que me han ido dejando aquí. Gracias por no olvidaros de mí.
Me han pasado muchas cosas. Todas buenas y todas de verdad. Ya las iré explicando poco a poco ya que primero las tengo que poner en orden.
El viernes pasado fuí a una fiesta de cumpleaños y me lo pasé de putísima madre. No hay nada como estar entre amigos y que te vayan dando alcohol. Qué más se puede pedir???
La fiesta se celebró en Barcelona en el restaurante Oli en un llum , donde estuvimos comiendo y bebiendo hasta altas horas de la noche. La juerga continuó en la discoteca Luz de Gas donde bailamos hasta que el cuerpo aguantó. Un día increible lleno de risas, fotografías y diversión por un tubo.
Al días siguiente, sin dejar mi resaca de lado, me fui con la família a Llívia, pueblo cercano a Puigcerdà para pasar el resto del fin de semana. Fue la elección más cojonuda para descansar, pedazo de cama que había. Aunque en el estado que me encontraba, hubiese dormido hasta encima de una tabla. Ya no recordaba lo difícil que es mantenerse entero cuando uno no lo está. Agradecí mil veces la existencia del Gelocatil y la Coca-cola.
Bueno, de momento ya está que si no a una se le cansan los dedos y dejamos de escribir.
Besos de vuelta

1 comentarios:
Encantada de volver a leerte.
Yo ya no aguanto el alcohol...no me vale la pena porque aunque beba poco (como este sábado), luego me siento como si me hubiera bebido todo el bar...
¡¡Besossssssss!!
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