TENGO UNA EDAD
Llega un día en el que toda madre le tiene que decir a sus hijas lo siguiente: “Mamá tiene que salir esta noche pero volverá” y ese día pasó el pasado viernes. Cuando uno hace mucho tiempo que no se corre una juerga, le cuesta organizarla. Tenía que elegir la ropa que me iba a poner y la verdad es que lo fácil hubiese sido pillar uno de mis trajes de trabajo y enfundármelo sin más pero…no. Para un día que salgo, no me apetecía vestirme como una tía seria que trabaja y tiene niños, así que desempolvé mi viejo baúl de ropa putón verbenero, que se abre sólo cuando la ocasión lo merece, y apareció de repente un vestido negro y largo con un escote generoso y semitransparente y dos tiras de ropa que acaban enlazadas en el cuello.
Bingo ¡!!! Como quería asegurarme de que realmente parecía una prostituta se lo pregunté a mi compañero.
- Cariño, estoy guapa ¿??
- Tía, vas vestida como una pilingui !!! (me dijo puta pero no lo voy a poner, que queda feo)
Peeeeeeeeeeerfecto. Lista para salir.
El siguiente problema vino con el tema de conducir. Teóricamente me tocaba a mí pero salió una proposición mejor de parte de una de mis colegas. Por qué no vamos en tren y volvemos en taxi??? De puta madre, pa’ llá que vamos.
Llegamos a un restaurante monísimo y empezamos a beber. Sí, sí. Antes de comer, se bebe. Después nos fuimos a una discoteca que se llama OTTO en Barcelona y nos hartamos de bailar y de beber. A las 3 de la mañana ya no podíamos más y decidimos irnos a dormir y quién se pegó un porrazo delante de toda la cola de la discoteca??? Exacto, la menda lerenda. Recuerdo mirar hacia arriba buscando una cara amiga y sólo ver a una tía desconocida preguntándome si estaba bien. – Dime que no me ha visto nadie, por favor- Le pregunté yo. Giré la cabeza y allí estaba mi amiga. Joder, qué gusto. Me levanté y seguí mi camino sin girarme para no tener que enviar a la mierda a nadie metiéndome en el taxi como si nada hubiese pasado.
Tuvimos suerte de encontrar un taxista legal porque fue subir y nos quedamos clapadas todas hasta llegar a destino.
Final de trayecto.
Besos ebrios.
