23 septiembre, 2009

TENGO UNA EDAD

Llega un día en el que toda madre le tiene que decir a sus hijas lo siguiente: “Mamá tiene que salir esta noche pero volverá” y ese día pasó el pasado viernes. Cuando uno hace mucho tiempo que no se corre una juerga, le cuesta organizarla. Tenía que elegir la ropa que me iba a poner y la verdad es que lo fácil hubiese sido pillar uno de mis trajes de trabajo y enfundármelo sin más pero…no. Para un día que salgo, no me apetecía vestirme como una tía seria que trabaja y tiene niños, así que desempolvé mi viejo baúl de ropa putón verbenero, que se abre sólo cuando la ocasión lo merece, y apareció de repente un vestido negro y largo con un escote generoso y semitransparente y dos tiras de ropa que acaban enlazadas en el cuello.

Bingo ¡!!! Como quería asegurarme de que realmente parecía una prostituta se lo pregunté a mi compañero.

- Cariño, estoy guapa ¿??
- Tía, vas vestida como una pilingui !!! (me dijo puta pero no lo voy a poner, que queda feo)

Peeeeeeeeeeerfecto. Lista para salir.

El siguiente problema vino con el tema de conducir. Teóricamente me tocaba a mí pero salió una proposición mejor de parte de una de mis colegas. Por qué no vamos en tren y volvemos en taxi??? De puta madre, pa’ llá que vamos.


Llegamos a un restaurante monísimo y empezamos a beber. Sí, sí. Antes de comer, se bebe. Después nos fuimos a una discoteca que se llama OTTO en Barcelona y nos hartamos de bailar y de beber. A las 3 de la mañana ya no podíamos más y decidimos irnos a dormir y quién se pegó un porrazo delante de toda la cola de la discoteca??? Exacto, la menda lerenda. Recuerdo mirar hacia arriba buscando una cara amiga y sólo ver a una tía desconocida preguntándome si estaba bien. – Dime que no me ha visto nadie, por favor- Le pregunté yo. Giré la cabeza y allí estaba mi amiga. Joder, qué gusto. Me levanté y seguí mi camino sin girarme para no tener que enviar a la mierda a nadie metiéndome en el taxi como si nada hubiese pasado.


Tuvimos suerte de encontrar un taxista legal porque fue subir y nos quedamos clapadas todas hasta llegar a destino.

Final de trayecto.

Besos ebrios.

3 comentarios:

MANUEL MAÑERO dijo...

la suerte fue q el taxista no aprovechara q estabais dormidas y ebrias para "cobaros un plus" :)

Patricio Bazán dijo...

Tienes la edad de aún poder divertirte, tia! Aprovecha, mientras que el hígado acompañe...
A propósito, ¿y las fotos?

(Que ya debes unas cuantas, eh?)

Besos (con ungüento pa' los golpes).

Raquel dijo...

Manuel: Sí, realmente nos podríamos haber dejado allí la mensualidad.

Patricio:Gracias por animar pero cuando se pierde el ritmo aunque se tenga un buen hígado...cuesta lo suyo.

El tema de las fotos lo tengo en pendientes pero me acuerdo de ellas. Algún día las colgaré todas juntas. ; ))