18 diciembre, 2008

VIAJE A ANDORRA

Odio el frío, odio la nieve y odio ir con tanta ropa encima, pero como una es buena, pues a veces cede en cosas de las que luego se arrepiente. Me convencieron para ir a Andorra. Acepté a cambio de una cámara de fotos como las personas, de las buenas. Dios dijo hermanos pero no primos, hasta aquí podíamos llegar. Volvimos con el recuerdo de dos días de nieve, con un frío que te helaba hasta el pensamiento y sin cámara de fotos. De puta madre. Lo que sí me traje de allí es la anécdota del despertador. Ahí va:

Sábado noche. Mi pareja me recuerda que ponga el despertador del teléfono a las 7 de la mañana. Lo pongo. Nos dormimos... Seguimos durmiendo cuando de pronto se escuchó un ruido parecido a esto: PIIIIIIIII ! PIIIIIII ! PIIIIIIIII ! PLAF !. Mi teléfono, a alguna hora de la noche, se quedó sin batería. Desperté a mi pareja para comentárselo y de paso pedirle que fuese a buscar el suyo. Se levantó algo girado y con los ojos entrecerrados se fué a buscar su teléfono. Teléfono que resultó no tener batería tampoco. No pasa nada, yo llamo a recepción para que nos despierten a las 7. A grandes problemas, grandes soluciones.

- Buenas noches. - Me dice el recepcionista con voz dudosa.

- Buenas noches. Llamo de la habitación 106 y me gustaría que me despertasen a las 7 de la mañana. - Le contesto yo.

- A las 7??? - Me insiste el recepcionista.

- Sí, a las 7.

Colgamos y justo escuchar el "clack" me dió por pensar. Soy así, que me da por pensar en las horas más insospechadas.

- Cariño... Cariño ???... Cariiiiñoooo .... CARIÑO !!!! (Le cuesta un poquito reaccionar)

- Qué quieres ahora.

- Que me digas qué hora es porque creo, por la voz del recepcionista, que estamos muy cerca de las 7 de la mañana y que por lo tanto he hecho uno de los ridículos más grandes de mi vida.

- Son las... Pues sí que lo has hecho. Son las 6:30 de la mañana.

...

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Besos ridículos.

1 comentarios:

Lanita (algodón & poliéster) dijo...

no mujer...! yo creo que quedásteis como unos verdaderos puristas de la puntualidad más exquisita.