QUÉ PERRO
Todos conocemos lo juguetones que pueden ser los perros en un momento dado y todos sabemos que una simple zapatilla en el suelo puede representar una invitación para ellos. Pues vale. Estaba en la terrazita de un bar jugando con mi zapatilla cuando apareció de la nada un perrete simpaticón, cogió mi zapatilla y se la llevó. De la nada también apareció su dueño y lo llamó, a grito pelao, por el nombre más glamuroso que se le puede llamar a un perro. "Bartolo, ven pa'cá.
Bartolo, muy obediente, fué hacia su amo y le llevó mi zapatilla baboseada a más no poder. Su dueño me la devolvió y así fue como pude recuperar mi maravillosa zapatilla de entre los dientes de Bartolo.
Besos mordisqueados.

3 comentarios:
Raquel, hija, ¿cómo haces para que te ocurra de todo?
Tan sólo dos preguntas:
1) ¿Te has vuelto descalza a tu hogar, o te has calzado ese amasijo babiento?
2) ¿Estás segura de que no fue adrede, de que no te tiró los perros?
Besos (antirrábicos).
No lo sé Patricio. Yo diría que tengo un imán que atrae este tipo de situaciones.
1. Sí. Estaba cerca de casa y me fuí descalza.
2. Hombre,lo cierto es que no me he planteado esa posibilidad pero... no, no. Estoy segura de que no fue adrede.
Besos "esteee...guau!" : ))
Jugando dice, si es que mira que lo tuyo es provocar...jejeje.
Besos
Ana
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